Red Velvet Cake – Tarta de terciopelo rojo

Red Velvet Cake – Tarta de terciopelo rojo

Esta tarta es una de las más sugerentes del recetario americano. Puesto que estamos en días previos a San Valentín, es una receta muy apropiada para aquéllos que queráis hacer algo especial. Su color es muy particular, totalmente rojo, aunque es una tarta muy consistente que si es solo para dos podéis hacer en formato pequeño porque llena muchísimo.
Y por supuesto de light no tiene nada, qué le vamos a hacer… un día es un día.

La mayoría de tartas de este tipo se hacen en capas, pero en esta ocasión yo he hecho un bizcocho completo en un molde de 18 cm para que no me quedara muy grande, y luego lo he abierto al medio para rellenar y posteriormente cubrir. De esta manera sólo tendría dos capas, pero no he necesitado más que un molde.
Ingredientes
Para el bizcocho:
  • 2 huevos medianos
  • 120 ml de aceite de girasol
  • 320 gr de azúcar blanco
  • 250 ml de leche entera
  • 300 gr de harina
  • 2 cdas de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cdta de colorante en pasta rojo
  • 3 cdtas de pasta de vainilla
  • 2 cdtas de zumo de limón
  • 1 cdta de bicarbonato sódico
  • 2 cdtas de vinagre blanco

Para la crema de queso:
  • 125 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 300 g de azúcar glass
  • 125 g de queso cremoso tipo philadelphia sin sabores.

Elaboración
Ponemos a precalentar el horno a 180ºC, con calor arriba y abajo. 
Preparamos un molde desmontable, engrasándolo y forrándolo bien con papel de horno, como ya hemos explicado en otras ocasiones. Para mí este paso es importante aunque se tarde un poco, ya que a la hora de desmoldar el bizcocho quedará impecable.
En una taza grande, ponemos la leche y le añadimos el zumo de limón. Dejamos reposar unos 10 minutos para obtener un sucedáneo de la famosa buttermilk americana de la receta original. 
En un bol tamizamos la harina con el cacao y la reservamos.
En un bol grande ponemos el aceite, el azúcar y los huevos y lo batimos con unas varillas hasta que estén perfectamente integrados. Si tenemos kitchenAid o un robot similar lo podemos hacer en ella y es mucho más práctico, si no, no hay problema en batirlo a mano.
A continuación añadimos la harina y el cacao tamizados, poco a poco y batiendo. 
Cuando lo hayamos mezclado, le agregamos la leche con el limón, el buttermilk casero que hemos preparado antes.
Aparte, en un vaso, mezclamos el bicarbonato con el vinagre y cuando empieza a burbujear lo agregamos directamente a la masa anterior. Batir todo un poco.
Por último, vamos a añadir la pasta de vainilla y el colorante rojo. En este punto tenemos que batir muy bien durante unos cinco minutos de manera lenta, para que el colorante rojo quede perfectamente repartido por toda la masa y bien disuelto.
Debe ser colorante en pasta, nunca líquido.
Volcamos la masa en el molde, lo metemos al horno precalentado y horneamos durante 45 minutos más o menos. Pasado ese tiempo, abrimos y comprobamos con un palillo su punto de cocción en el centro. Si aún sale húmedo, dejaremos unos minutos más, hasta asegurarnos que por el centro está bien hecho.
Lo sacamos del horno y al desmoldarlo con cuidado lo dejaremos reposar en una rejilla hasta que se enfríe completamente.
Mientras tanto, preparamos la crema de queso:

En un bol grande, batiremos la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla homogénea y blanca. Hay que batir unos 5 minutos. Si lo hacemos en Thermomix o KA un par de minutos a velocidad media.
Añadimos después la crema de queso y de nuevo batimos todo bien hasta que esté integrado.
A esta crema se le puede agregar una cucharada de colorante en crema blanco para que su color sea perfecto en la tarta.

Montaje de la tarta:

Partimos el bizcocho al medio con una lira o un cuchillo largo afilado.
Ponemos una mitad de base, rellenamos con una parte de crema de queso en el centro, alisamos con una espátula y colocamos el otro bizcocho encima.
Ahora ya vamos a ir cubriendo con la espátula y la crema de queso toda la tarta.
El truco es aplicar una primera base fina con cuidado, para que no se nos despeguen migas ni trocitos, y dejarla en la nevera durante al menos media hora.
Pasado ese tiempo, sacamos la tarta y aplicamos una segunda capa más gruesa que la anterior, alisando todo perfectamente con la espátula y de nuevo dejarla reposar en la nevera otra media hora.
Después de este paso ya la podemos dar por finalizada o pulir algún detalle.
Lleva un poco de trabajo, pero es una gran tarta, animaos a probar.

14 Comentarios

  1. Qué rica!!! Y sobre todo que bonita y fotogénica! Te ha quedado espectacular Patricia!
    Besos!

  2. Me encanta la red velvet… mi tarta favorita también.
    Te ha quedado preciosa…mi duda con los moldes tan altos es si cuecen bien por en medio…suele quedarme cruda y muy seca por los exteriores. Pero a ti te ha quedado fantástica.
    Besos

    • Yo la verdad es que le tengo cogido el truco al molde. Es de 18 cm y no demasiado alto, pero sé que tarda al menos 45 minutos en cocer y luego lo controlo cada cinco minutos con un palillo al centro. Y tambien lo tapo con albal el ultimo cuarto de hora. Sale perfecta. Besos!

  3. Uauuuuuuuuuuuuuuuuuu esponjosa y altísima. Que envidia me dais las que podéis hacer esas cosas! Yo que soy más bien bruta, tengo más habilidad amasando panes o haciendo guisotes 🙂 en fin!

  4. Para mí la mejor tarta del mundo!!! Qué bonita te ha quedado. Bss.

  5. Alaaa! Los postres americanos tienen una pinta…todo a lo grande, como sólo ellos saben hacerlo, pero tu tarta no tiene nada que envidiar, te ha quedado preciosa. 1 besazo!!

  6. Un día es un día y con una tarta así merece la pena saltarse la dieta con creces =)
    Un besote!

  7. Te ha quedado preciosa Patrix. Me encanta la luz de las fotos! Un besote

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